El Pórtico de la Gloria es conocido hoy en todo el mundo como una de las cumbres del arte románico. Para sus coetáneos de la Edad Media que peregrinaban hasta Santiago debía ser algo maravilloso, amén de ilustrativo sobre lo que podía esperar el género humano al final de los tiempos. Pero no siempre ha sido así, el declive de las peregrinaciones acabada la Edad Media y, quizá, esa tendencia centrífuga de la península respecto a Europa velaron la fama de la obra del maestro Mateo. Una obra que como otras maravillas de estas tierras se encargaron de popularizar no los aborígenes, sino los ingleses.
Las primeras noticias sobre la obra compostelana (que nos hemos permitido traducir como The Porch of the Glory) en Gran Bretaña aparecen en 1832. Richard Ford despertó el interés por la cultura española después de viajar por el norte de la península y describir algunos de los tesoros patrimoniales que ofrecía. La publicación obedece a una época en que los viajeros románticos buscaban por Europa joyas arquitectónicas y costumbres curiosas, y describe el Pórtico de la Gloria, pero no lo menciona por su nombre. La publicación clave para darlo a conocer llegó de la mano del arquitecto George Edmund Street. "En 1865 ve la luz su tratado 'Some Account of Gothic Architecture in Spain, que contiene la primera reproducción gráfica del Pórtico y un detallado análisis de la arquitectura del monumento" resume el periodista Pedro Trasende en "El libro del Camino Inglés" editado por la Diputación de A Coruña para dar a conocer la ruta.
Street visitó Compostela en 1863 y en dedica un capítulo de su libro a la Catedral de Sanrtiago, donde define el Pórtico como "una de las grandes glorias del arte cristiano". El arquitecto era una persona muy influyente en la sociedad británica por su trabajo y su labor investigadora. Pero volvamos al relato de Pedro Trasende porque otra institución británica muy conocida haría algo más por dar a conocer la obra: El South Kensington Museum de Londres, lo que luego sería el conocido que posteriormente Victoria and Albert Museum, había decido en aquellos años recopilar obras maestras de todo el mundo que exhibir en sus salas y había enviado un equipo de expertos a recorrer el planeta.
"En ese grupo se encontraba John Charles Robinson, un prestigioso y respetado crítico de arte a quien la dirección del museo le encomienda la búsqueda de fondos en España, dándole capacidad para adquirir piezas o plantear la reproducción de obras mediante la técnica del vaciado. Robinson llega a Galicia en septiembre de 1865, coincidiendo en el tiempo con la publicación del libro de G. E. Street. Su visita al Pórtico no pudo ser más intensa. El experto quedó maravillado con su belleza y, dejando al margen cuestiones arquitectónicas, calificó la creación del Maestro Mateo como una obra de arte de magnitud mundial comparándola, incluso, con la Capilla Sixtina de Miguel Ángel.
Para Robinson el Pórtico constituía un único monumento artístico, con identidad propia, diferenciándolo del conjunto catedralicio. No dudó ni un segundo en plantear la realización de una réplica para enviarla al museo londinense. Su informe favorable no tardó en llegar a las autoridades del South Kensington Museum, dando cuenta del buen estado de conservación, la simplicidad de su escultura e incluso sugiriendo al italiano Domenico Brucciani como el experto indicado para realizar el vaciado de la obra con garantías". La réplica que todavía hoy puede verse en el Victoria and Albert Museum y que también tuvo que ser restaurada en 2012.