La zona que atraviesa la cuarta etapa del Camino Inglés reúne algunos antiguos castros que contribuyeron a crear una vía de comunicación en la Edad de Hierro y que luego fue aprovechada en parte por el Impero Romano para establecer sus calzadas. "Esta situación la observamos en el valle del río Mero, en los municipios de Abegondo, Betanzos, Oza-Cesuras y Mesía". Así lo expone el arqueólogo Anton Fernandez Malde en 'El libro del Camino Inglés',  editado por la Diputación de A Coruña para dar a conocer este itinerario.
El arqueólogo se extiende en el artículo para explicar que el valle que desemboca en la bahía de A Coruña es el corredor natural entre la zona de As Mariñas y las tierras de la montaña por las zonas más accesibles. Esta cualidad es aprovechada por dos caminos históricos, aún usados en la actualidad: uno transversal a la dirección del valle y otro a  lo largo de él: el Camino Inglés procedente de Ferrol.
"Consideramos que el Camino
Inglés utiliza una vía romana secundaria que partía desde la Vía XX hacia la zona costera de As Mariñas, donde se documentan numerosos yacimientos romanos como en el puerto de Miño, A Insua o Centroña. La presencia de una ara dedicada a los dioses en San Paio de Vilacoba, al lado del Camino, confirma esta hipótesis. De la misma forma, observamos una asociación significativa de los castros de este valle con esos caminos, lo cual pone de relieve el gran interés por la aptitud comunicativa de este entorno ya en la Edad del Hierro y que se mantuvo, posteriormente, en época romana y medieval".
En cuanto al Castro de As Travesas, lo considera un ejemplo paradigmático. Hoy día solo se observa una peculiar elevación del terreno de planta circular en la que los ojos expertos ven la muralla y el foso que un día lo defendieron, cuando  se situaba estratégicamente en una encrucijada. 
"En una zona comprendida entre lugares próximos se cruzan cuatro caminos muy importantes. Son el Camino de A Feira, trazado que proponemos para la Vía XX [romana]; el camino A Coruña-Lalín, vía transversal secundaria de largo alcance; el Camino Inglés desde Betanzos, vía transversal secundaria de conexión comarcal a la red principal, y el Camino Inglés por Bruma o desvío medieval.
Tal vez por esto en la cartografía histórica se reitere el topónimo de As Travesas, en alusión al área donde se produce esa gran encrucijada. Así mismo, no resulta casual la presencia en ese territorio del castro de As Travesas. Se trata de un asentamiento fortificado de entre 6 y 12 hectáreas situado sobre una llanura, buscando la ventaja defensiva de la pequeña pendiente del valle del río Abelleira. Por sus dimensiones y morfología, debemos de considerarlo como un oppida". Concluye Fernández Malde.
El castro de As Travesas tiene su origen en el siglo IV a.C. y fue ocupado hasta época tardorromana, siglo III d.C., la época a la que pertenece un anillo, de origen británico por cierto, encontrado durante las excavaciones y que se exhibe en un pequeño museo dedicado al asentamiento en la Casa de la Cultura de Carral. Hasta allí pudo llegar, quizá, en manos de algún soldado licenciado de la legiones que habían abandonado Britania.
O si se prefiere una explicación más fantástica, podemos recurrir de nuevo a Álvaro Cunqueiro que asegura que "Galicia é un país de tesouros escusados nos castros, asolagados nas lagoas, enterrados aquí ou acolá, e cáseque sempre ben gardados por mouros, enanos, xigantes, fadas, cobras... Son os que se chaman encantos". ... según dijo en su discurso de ingreso en la Real Academia Galega.

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