ALCANZANDO EL DESTINO
La longitud de esta última etapa vuelve a moderarse entorno a los 16 kms. Tampoco tiene grandes subidas que supongan esfuerzo. Comienza cruzando el puente sobre el Tambre, con lo que se entra en el término municipal de Santiago de Compostela. Nuevamente se cruza la autopista del Atlántico y luego se pasa por Vila de Marantes y Vilafernández hasta llegar a río Sionlla y pasar por el último puente del recorrido.  
   Por un bosquecillo junto al río Salgueiro se vuelve a salir a la carretera junto al Hotel Castro y a partir de ahí se entra en el entorno urbano de Santiago por el polígono de Tambre, aunque no se verán las torres de la catedral antes de llegar al Camiño do Chan dos Curros. En lo que hoy es el Parque Pablo Iglesias se encuentra el acueducto medieval construido en tiempos del arzobispo Gelmírez (Xelmírez en gallego) uno de los impulsores de la construcción de la catedral y de Compostela como lugar de peregrinación. Obispo guerrero y constructor, durante su prelatura Santiago alcanzo el rango de arzobispado. Fue secretario de Raimundo de Borgoña y su esposa Urraca, pero en la lucha sucesoria de comienzos del siglo XII se alineó con su hijo, Alfonso Raimúndez (Alfonso VII el Emperador).
Dejando atrás los artefactos del medievo,  del parque se sale por la Avenida de Castelao, una de las figuras más destacadas del galleguismo de principios del siglo XX. Escritor, dibujante, médico y político, fue el encargado de defender en las Cortes de la Segunda República el Estatuto de Autonomía de Galicia y luego miembro del Gobienro de la República en el exilio.

La llegada a la Plaza de Obradoiro y la fachada de la Catedral

Las Rúa dos Basquiños, el convento de Santa Clara, la calle Loureiros y la de la Troya, son el paso al destino en la Plaza del Obradoiro y la catedral. En la Rúa da Troia, lógicamente, está 'La Casa de la Troya', hoy un museo sobre la vida estudiantil en el siglo XIX. Se trata de una antigua casa de huéspedes que hizo célebre Alejandro Pérez Lugín con una novela costumbrista de ese título, en la que un disipado joven madrileño, un tanto calavera, obligado a estudiar leyes en Compostela, va sentando la cabeza al encontrar el amor y un ambiente de camaradería, tunos incluidos, en lo que le parecía una aburrida ciudad de provincias.
the porch of the glory
Clero y Universidad son parte de alma de Santiago. Y, al fin, llegamos frente a la reconocida catedral. Oculto tras las imponentes torres barrocas y su gran escalinata se encuentra El Pórtico de la Gloria, la obra del maestro Mateo, cumbre del arte románico, que como tantas otras maravillas de estas tierras se encargaron de popularizar no los aborígenes, sino los ingleses; vinieran o no por el camino que hemos transitado. Esta es la historia:
Las primeras noticias sobre la obra del maestro Mateo (que nos hemos permitido traducir aquí por The Porch of the Glory) en Gran Bretaña aparecen en 1832, la época en que los viajeros románticos buscaban por Europa joyas arquitectónicas y costumbres curiosas. Pero la publicación clave para dar a conocer el Pórtico de la Gloria llegó de la mano del arquitecto George Edmund Street, "En 1865 ve la luz su tratado 'Some Account of Gothic Architecture in Spain', que contiene la primera reproducción gráfica del Pórtico y un detallado análisis de la arquitectura del monumento" resume el periodista Pedro Trasende en 'El libro del Camino Inglés' editado por la Diputación de A Coruña para dar a conocer la ruta.
La obra, tras su restauración finalizada en 2018 para recuperar los restos de color que un día lo adornaron, solo puede verse hoy bajo cita y pagando una módica cantidad. Hasta el inicio de las obras, en 2006, estuvo abierto a los peregrinos que, todavía, podían hundir los dedos de su mano derecha en la columna central, en los huecos horadados por los millones de peregrinos precedentes. Un gesto para el descanso de las almas y las piernas asenderadas. Luego podían unir su frente a la del maestro Mateo, de espaldas a su obra y mirando al altar, para reclamar un poco de conocimiento. Otro gesto, a imitación de los estudiantes, que así conjuraban su temor ante los exámenes, con el denominado Santo dos Croques.

Vista de la parte posterior del Pórtico de la Gloria con el Santo dos Croques mirando hacia el altar

Por el momento la entrada a la catedral y al sepulcro de Santiago sigue siendo gratis.

Arriba otra foto en el Obradoiro. Y sobre estas líneas el paseo por las cubiertas

Un baile durante la actuación de La Tuna 

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El Camino en la página oficial
Con un toque cultureta
Y otro más comercial
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